Nuestra familia y muchas más

Genealogía de nuestra familia y de muchas más con nexos de unión a la nuestra

Jose Ordoñez Centeno Hurtado Cit y Jara

Varón


Información Personal    |    Notas    |    Mapa del Evento    |    Todos

  • Nombre Jose Ordoñez Centeno Hurtado Cit y Jara 
    Nacimiento Lisboa, Portugal Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    ID Persona I10303  geneaordonez
    Última Modificación 27 Feb 2017 

    Padre Roque Tomas Ordoñez Centeno y Cit,   n. 25 Mar 1568, Calatayud, Zaragoza, Aragón, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1641, Veracruz, México Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 72 años) 
    Madre Isabel Hurtado y Jara,   n. 26 Ago 1589, Calatayud, Zaragoza, Aragón, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida 
    Casado 03 Ene 1610  Calatayud, Zaragoza, Aragón, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Familia F2700  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Ana Luisa Petronila Herrera Ortega Ortiz de Melgarejo 
    Casado 1670 
    Hijos 
     1. Ana Luisa Lorenza Centeno Herrera Melgarejo Maldonado
     2. Lorenzo Centeno Ordoñez,   n. Cadiz, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    Última Modificación 27 Feb 2017 
    ID Familia F2913  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - - Lisboa, Portugal Enlace a Google Earth
     = Enlace a Google Earth 

  • Notas 
    • ORDOÑEZ CENTENO, HURTADO CIT Y JARA, JOSE.
      Nació en la ciudad de Lisboa, siendo su padre Almirante de la Armada del Estrecho, siendo agraciado con merced de Habito de la Orden Militar de Santiago en el año 1659. Fue también Almirante.
      Padres: El General Roque Tomás Ordóñez Centeno, bautizado en Calatayud, el 25 de marzo de 1568, Capitán de la Maestranza, y como antes se ha dicho, Almirante de la Armada del Estrecho, y su mujer Isabel Hurtado, bautizada también en Calatayud, el 26 de agosto de 1589, allí casados y velados el 3 de junio de 1610.
      Abuelos paternos: Alonso Ordóñez y Centeno, bautizado en Calatayud el 13 de junio de 1520 (hijo de Alonso Ordóñez, que recibió las aguas del bautismo en Andosilla el 1 de septiembre de 1474 y de María Centeno, su mujer; y nieto de Pedro Ordóñez, Alcaide de Andosilla donde testó en 1492, y de María Ortiz) y su mujer María Cit.
      Abuelos Maternos: Juan Antonio Hurtado y Ana de la Jara, naturales de Calatayud.
      Por Decreto de SM de 7 de Agosto de 1659 se mandaron hacer las probanzas en la Corte de Madrid, nombrándose Informantes a Don Blas de Ongay y al Licenciado Tirso Gutiérrez de Lorenzana, Caballero y Religioso, profesos de la Orden de Santiago. Empezaron estas en Madrid el día 13 de Agosto de 1659, declarando ciento veinte testigos, en total. De ellos 42 en Cartagena, donde dijeron que la Familia Hurtado era de las más antiguas y de los primeros Conquistadores. En Calatayud depusieron 60 testigos, insistiendo en la nobleza, cristiandad e hidalguía de las familias de allí procedentes. Pasaron a Navarra, y tomaron declaración a 25 testigos en Andosilla, por proceder de allí la familia Ordóñez, y reconocieron en la
      Villa el Palacio y Casa Solar que allí tenían, que pinta y tiene escudo de armas en sus puertas principales. También examinaron una Certificación del Rey de Armas de Navarra describiendo el escudo que correspondía a la familia Ordóñez y es: En campo rojo diez roeles.
      Pedro de Ordóñez y María Ortiz, los terceros abuelos del pretendiente, tuvieron, según consta de su testamento, tres hijos: Juan, por cuya línea continuó la Casa Solariega hasta 1659, que se hicieron las pruebas para su ingreso en la Orden
      de Santiago; Alonso, que es el bisabuelo de nuestro interesado, y Juana. Juan el mayor de los tres hijos, fue bautizado en Andosilla el 1 de mayo de 1472 y casó con Inés Pérez; había sido, como su padre, Alcaide de Andosilla, siendo hijo de este matrimonio: Alonso, bautizado allí el 18 de octubre de 1534, que contrajo matrimonio con Juana González y tuvieron a Juan, que recibió el bautismo en la misma parroquia el 18 de noviembre de 1561, padre éste de Diego Ordóñez Barrón, poseedor de la Casa en el momento de las pruebas, que había sido bautizado en Andosilla el viernes 8 de Enero de 1603. El pretendiente tenía dos hermanos: Manuel Ordóñez Centeno, que ganó la Infanzonía de Aragón el 30 de Mayo de 1659; y Diego, Caballero de la Orden de Santiago, que, como su hermano José, nació también en Lisboa. El expediente es muy voluminoso, por el crecido número de testigos, de los que no hemos dado nombres, por ser todos los apellidos de origen español y
      por lo tanto los testigos, casi en su mayoría, españoles. Este tiene el número 5941 y el de su hermano Diego el 5942. El Consejo de las Ordenes reunido el día 8 de Enero de 1660, mandó que se aprobasen y se aprobaron, despachándosele título de Caballero de la Orden de Santiago.
      Don Roque, Don José, Doña Isabel y Don Juan Ordóñez Centeno Elozua Hurtado y Zuarua, naturales de Cádiz, obtuvieron certificación de su escudo por el Rey de Armas Don José Alfonso Guerra el 16 de Diciembre de 1694.
      Extractos del Libro: Arquivo historico de Portugal.v.1-5, 1932/34-1944; 2. ser., v.1- ; 1958-, Volumen 5 (Página 255).
      NOTA:
      (El Rey de Armas)
      Con el nombre de Rey de Armas se distingue al funcionario público a quien estaba encomendado el registro de los blasones, la formación de los nuevos que se vayan concediendo y la observancia de las leyes heráldicas.
      El rey de armas era un título de dignidad y honor que daban los reyes a los caballeros más esforzados a cuyo cargo estaba advertir las hazañas de los demás militares testificando de ellas para su remuneración y premio, decidir en causas dudosas de hechos de armas, denunciar las guerras, asentar paces, asistir a los consejos de guerra e interpretar las letras escritas en letra peregrina a los reyes. Sus insignias eran las armas y blasón del emperador o rey, sin ninguna ofensiva, pues no peleaban.
      ********************************
      CENTENO HERRERA ORTIZ DE MELGAREJO MALDONADO, Ana Luisa Lorenza, Vda. De Francisco Fernández de Velasco, Capitán General del Principado de Cataluña; hija de José Centeno Ordóñez, Caballero de Santiago, y de Ana Luisa Petronila Herrera Ortega Ortiz de Melgarejo. Véase Fernández de Velasco Tovar. (El apellido Fernández de Velasco figura en algún documento como Fernández de Velasco Caballero.
      Extractos del Libro: La Blanca de la Carne en Sevilla, Escrito por José Díaz de Noriega y Pubul (Páginas: 63)
      FERNANDEZ DE VELASCO Y TOVAR, Iñigo, n. de Cádiz, Marqués de Caltojar, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, Capitán de Guardias de Infantería Española. Esposo de Josefa de Herrera y Loizaga, hija de Antonio José de Herrera de los Ríos Sotomayor y de María Ana de Loizaga. Hijo de Francisco de Velasco y Tovar, Caballero de Santiago, del Consejo de Su Majestad, Capitán General de Ceuta y Gobernador de Cádiz y Capitán General del Principado de Cataluña, y de Ana Luisa Lorenza Centeno Herrera Melgarejo Maldonado, hija de Ana Luisa Petronila de Herrera Ortega Melgarejo y de José Centeno Ordóñez.
      Extractos del Libro: La Blanca de la Carne en Sevilla, Escrito por José Díaz de Noriega y Pubul (Páginas: 158)
      *****************************************************
      Emporio de El orbe, Cadiz ilustrada: investigacion de sus antiguas grandezas...
      Escrito por Jerónimo de la Concepción
      Libro VI, Capítulo XV, pág. 464
      (Hablando de D. Sefastian, Rey de Portugal)
      “9. Rompiofe el Muro, que haze frente a la Bahia, junto a la Puerta de Sevilla, y por un muelle artificial de madera con balauftres de diverfos colores, entró fu Mageftad debaxo de el palio, que llevavan los Regidores mas antiguos, veftidos con ropas carmefies. Hofpedaronle en las Caffas de D. Jofef Centeno, y Ordoñez Cavallero de el Orden de Santiago, Almirante de la Armada Real en propiedad, y de D. Diego Centeno, y Ordoñez, Cavallero de la Orden de Santiago, fu hermano.”
      *****************************************************
      Robert Blake derrotado en Santa Cruz de Tenerife (1656)
      Ataque de Robert Blake a Santa Cruz de Tenerife (1656):
      Roberto Blake es demasiado conocido en nuestra historia, para no decir de él que, trasplantado de la universidad de Oxford a oficial del ejército republicano, y del ejército a almirante de la marina inglesa, sostuvo la dignidad de su pabellón contra la rivalidad de los holandeses, escarmentó el orgullo de Argel y formó el designio de interceptar las ricas flotas que volvían de América a los puertos de España. El 3 de noviembre de 1656 empezó Tenerife a aparejarse más y más, por haber avistado algunos navíos de gran buque. El general mandó que todos los milicianos asistiesen a sus respectivas banderas. El día 4 bajaron a Santa Cruz las compañías de La Laguna, bien que, habiéndose tenido seguridad el 5 de que eran embarcaciones amigas, se volvieron a retirar. El 12 llegó aviso de España de que estaba la armada inglesa sobre Cádiz, y el 28 de diciembre entró en el puerto de Santa Cruz la nave de La Plata llamada Madama del Brasil, del mando del capitán Alonso Ruiz de Mármol, con el gobernador y 50 soldados del presidio de Puerto Rico, que poco después armaron una pendencia con los paisanos, en que alguno murió. Entra en el puerto de Santa Cruz la flota de don Diego de Egues: Ya don Alonso Dávila había enviado a la corte al capitán Gaspar de los Reyes Palacios con la noticia del arribo de aquella nao, cuando en Tenerife se tuvo la satisfacción de ver entrar el día 22 de febrero (1657) la flota deseada del cargo del general don Diego Egues Viamont y del almirante don José Centeno Ordóñez. Permaneció en la rada de Santa Cruz hasta el 26, que se hizo a la vela para Cádiz. Pero al día siguiente, estando todavía a la vista, dos felices casualidades la obligaron a retroceder al mismo puerto. Un marinero inglés, cogido en La Gomera y trasladado a Tenerife, declara que la armada de Blake ocupaba todavía las costas de España. Despacha al punto el capitán general un barco a don Diego de Egues con este aviso y le envían al inglés, a tiempo en que pensaba en retornar a Santa Cruz por haberse rendido un palo de la capitana.
      En efecto, toda la flota volvió a arribar el 12 de marzo. El 12 se determinó asegurar en tierra la plata y demás cargazón, y el 25 de abril, con noticia de la muerte de don Pedro de Ursúa, marqués de Gerena y general de los galeones, que era cuñado de don Diego, hicieron veinticuatro horas la capitana y almiranta aquellos honores fúnebres que se acostumbran en la marina, funesto presagio del desastre que dentro de cuatro días había de experimentar toda la flota. Corría la noche del 29 al 30 del mismo mes de abril, cuando llegó a Santa Cruz un barco de Canaria con aviso de que el inglés venía con más de 36 velas sobre el puerto, con ánimo de sorprender a la flota. Al punto se toca a rebato; corren al arma las milicias y pónese en tal movimiento la tierra, que a las 8 de la mañana del día 30, cuando dio fondo la escuadra enemiga enfrente de las naves cuya plata venían buscando, ya coronaban las fortificaciones y trincheras de la marina más de 12.000 hombres. El almirante Blake hizo intimar a don Diego de Egues que se rindiese; pero el intrépido español, "hombre de gran valor y conducta" (como confiesan los mismos escritores ingleses), teniendo bien regladas las cosas, respondió con
      estas palabras:
      - Que venga acá si quiere.
      Blake quiso; y con admirable osadía se arrojó al empeño de forzar la plaza, batiendo con un fuego vivísimo las naves, castillos y reductos que, de su parte, le correspondían con acierto. Ya había dos horas que la flota se defendía; pero crecía el daño y a proporción del daño el peligro. En tal extremo, ejecutando las órdenes de la corte, se pegaron fuego a sí propias todas nuestras naves. Muchos enemigos que ya habían empezado la abordada en sus lanchas perecieron, y con ellos muchos españoles. Algunos se salvaron a nado, saliendo a tierra por medio de los torbellinos de llamas y demás horrores de la artillería y el mar, mientras otros quedaron quemados o sumergidos. De la capitana murieron don Pedro de Argos,
      don Pedro de Medina, el piloto mayor Lázaro Beato, don Pedro Navarrete, el capitán Lizondo... Infundía terror aquella escena trágica, en que se veían perder tantas vidas y tantos buques [...] Reducida nuestra flota a pavesas, no por hostilidad de los enemigos, según han publicado falsamente tantos autores, sino por propia resolución, continuó el almirante Blake batiendo nuestras fortalezas a la desesperada, en las que encontraba una gloriosa resistencia. [...] el trabado combate de diez horas con los ingleses, cuya escuadra, habiéndose mantenido surta en el puerto hasta las 6 de la noche, zarpó precipitadamente las anclas a favor de la obscuridad, sacando desarbolado a remolque el navío llamado "El Gobierno" con otros buques bastante maltratados. Los enemigos perdieron más de 500 hombres. De los habitantes de Tenerife sólo murieron 5 y entre ellos el fray Francisco Monsalve, religioso de San Agustín. La fortaleza de Paso Alto recibió el mayor daño y lo hizo a la guarnición, porque las balas que daban en el risco desencajaban muchas piedras. Todavía se suelen encontrar algunas enterradas en aquel cerro.
      http://www.mgar.net/docs/blake.htm
      Re: Robert Blake derrotado en Santa Cruz de Tenerife (1656)
      *************************************************************************
      ESTE RELATO QUE ADJUNTO A CONTINUACIÓN, ES MUCHO MÁS RICO Y MENOS CONDESCENDIENTE CON EL PIRATA.
      El combate
      Ante la eventualidad del ataque de Drake, el Cabildo de La Laguna se había constituido en cuartel de operaciones y tres embarcaciones armadas servían de aviso en las inmediaciones del puerto de Santa Cruz. El general Dávila había ordenado que, a un disparo de los castillos de Santa Cruz, bajase toda la tropa acuartelada en La Laguna. A medianoche se oyó en la ciudad la señal referida; y, al punto, marcharon al vecino puerto todas las fuerzas, incluso la gente de la flota española que había subido.
      Es mucha la tinta vertida en la narración del combate. Nos ha parecido de interés la versión que da Manuel de Ossuna (véase "30 de Abril de 1657" en Boletín de la Real Sociedad Económica de Tenerife, 30 de abril de 1899):
      "Desde el amanecer comenzó a entrar en el puerto la escuadra inglesa, compuesta de 33 navíos. La tropa bajaba de La Laguna y la que se encontraba en Santa Cruz, que en todo serían 12.000 hombres [no hay acuerdo, otros historiadores creen que la cifra es exagerada], ocupaba sus posiciones y trincheras mucho antes de las nueve de la mañana, hora en que terminó de entrar la escuadra [téngase en cuenta que se trata de la hora solar local, ese día el orto aproximado del sol fue a
      las 5h 17m, y el ocaso a las 18h 49m, ténganse en cuenta las dos horas de adelanto actuales y los 12º 30' de diferencia de longitud con respecto a Greenwich]. La compañía de que era capitán Don Tomás de Nava, Marqués de Villanueva del Prado [en realidad el título le fue concedido en 1665], al mando de su alférez don Cristóbal Lordelo, que había sustituido al referido capitán por hallarse enfermo en La Orotava [hay que tomar con cautela esa afirmación, Viera considera que don
      Tomás era el caballero más respetable de Tenerife, Historia, T-II, p. 233; ningún historiador, salvo Ossuna, ha querido pronunciarse sobre ese punto, Rumeu habla sobre la "peligrosa utilización de informaciones personales de méritos -siempre exageradas- y sobre todo tardías" en Piratería, T-II, p. 920; sin embargo, tanto Tomás de Nava como Cristóbal Lordelo se valieron de memoriales para hacer valer sus méritos, ¿fue Nava o fue Lordelo el que estuvo al mando de la compañía?,
      la historia debe aclarar lo ocurrido ese memorable día], se situó donde dicen la huerta de los melones [actual Almeyda], y junto a ella, cuanto era posible, se acercó el navío llamado San Juan Colorado de la flota española, y así mismo también los navíos el Santísimo Sacramento y el Nuestra Señora del Rosario; los demás de la expresada flota estaban surtos en el propio lado de tierra. Pocos momentos pasaron después de hallarse en el puerto el navío insignia de la escuadra inglesa [el Speaker de 64 cañones], cuando el Almirante Blake intimó a rendirse al General Don Diego de Egues, pero éste contestó en términos altaneros, excitándole al combate con la escasa artillería de sus buques. Con fuerzas contrarias tan
      excesivamente superiores, se empeñó la lucha y dos horas después transcurrieron defendiéndose con inusitado valor la flota española de la osadía del inglés, hasta que, comprendiendo que era inútil la defensa, y en virtud de órdenes superiores, prendieron fuego a la Capitana y a la Almiranta y a casi todas las demás embarcaciones de la flota, antes que entregarse al enemigo".
      Continúa Ossuna con su narración así: "trataron los ingleses con gran insistencia de apoderarse de él [se refiere al navío San Juan Colorado], y no obstante morir muchos de los que venían en las lanchas con ese intento, por los disparos de
      la gente de D. Cristóbal Lordelo, que en aquellas inmediaciones valerosamente defendía la referida embarcación, los tripulantes de una lancha persistieron en entrar en dicho navío; más la compañía de Lordelo, a pesar de la lluvia menuda de
      balas que recibía del enemigo, logró matar a todos los ingleses que venían en ella, arrojándose algunos de los nuestros al agua para sacar a tierra la dicha lancha inglesa, como así ocurrió, defendiéndola a nado de otros ingleses que pretendían recobrarla". En nota a pie de página dice Ossuna: "Esta lancha fue traída a la Laguna por la gente de Lordelo y regalada al Santísimo Señor de La Laguna, recibiéndola el P. Guardián Fr. Sebastián de Sanabria".
      El inglés William Sadlington (espía, pirata y astuto) fue un visitante nocturno del puerto de Santa Cruz que observó la llegada de los galeones, los cuales vio anclados y dibujó en un plano que levantó del puerto con la posición exacta de cada uno (Blake le pagó 100 libras esterlinas por esa información). En el puerto de Santa Cruz había 16 navíos al ancla, once de los cuales pertenecían a la flota de Nueva España: dos galeones de guerra, uno que servía de capitana a Diego de Egues (el Jesús María) y otra de almiranta a don José Centeno (la Concepción), y 9 navíos del comercio de Indias. Además, había otros cinco (los nombres en Cioranescu, T-II, p. 274). Todos estaban concentrados entre el castillo de San Cristóbal y Paso Alto; los más pequeños pegados a la costa y los mayores al ancla en primera fila, como para protegerlos.
      La artillería de los fuertes y la mosquetería de las murallas no dejaron de disparar a pesar de las dificultades que tenían debido a la barrera que formaban los 16 barcos anclados. Desde el flanco sur, la artillería del castillo de San Cristóbal disparó sin cesar haciendo todo el daño que pudo, según Viera "lo que más realzó la gloria de esta defensa fue la presencia de ánimo de su mujer, doña Hipólita Cibo de Sopranis (...) Viósele durante la acción en la esplanada misma, suministrando municiones, haciendo cartuchos y animando a los artilleros". En ese castillo estaba el famoso cañón Hércules cuya intervención fue decisiva. Desde el flanco norte, el fortín de Paso Alto "sólo podía azer la defensa con dos piesas"; sin embargo, fue el que más daño hizo al enemigo y por ello los ingleses se ensañaron con ese fortín, pues al finalizar el combate habían caído sobre él 1.200 balas y 200 palanquetas. (Cioranescu, T-II, pp. 271 y 274). Paso Alto recibió el mayor daño ya que las balas que daban en el risco desencajaban muchas piedras que caían sobre el fortín. José de Viera, en su Historia, relata al describir el combate que: "Todavía se suelen encontrar algunas enterradas en aquel cerro".
      Diez horas duró el combate, de repente, a las 6 de la tarde, cuando anochecía, la escuadra inglesa abandonó el puerto precipitadamente aprovechando la oscuridad, sacando desarbolado a remolque el navío llamado El Gobierno, con otros buques
      bastante maltratados.
      La retaguardia
      Desde que se oyó el cañonazo que daba la alarma, mientras las tropas descendían al puerto de Santa Cruz, los laguneros demandaron el auxilio divino en templos y parroquias, particularmente en el convento de San Francisco, donde el padre Guardián dispuso que la milagrosa imagen del Santo Cristo fuese colocada "en andas al descubierto, pidiéndole a Su Divina Majestad se sirva de darnos buenos sucesos contra la armada inglesa que está infestando esta isla" (Libro de Acuerdos del 16 de mayo de 1657).
      Como ya hemos dicho, de repente, a las seis de la tarde, el enemigo se retiró, a pesar de que los castillos, fortines y batería siguieron haciendo fuego. Los tinerfeños en un primer momento pensaron que era una estratagema de Blake y permanecieron alerta, no daban crédito a lo que estaba ocurriendo.
      Ossuna recoge del cronista Anchieta un sucedido que ocurrió en esa aciaga noche: "En el entusiasmo bélico y fervor religioso de aquel tiempo, un alférez del tercio de la ciudad pasó al templo de San Miguel de las Victorias, y tomando el velo que cubría la venerada imagen del Santísimo Cristo de La Laguna lo izó a manera de bandera, llevándolo al hombro" (del citado Boletín, también lo recoge Rumeu, T-II, p. 181).
      Este hecho no era nuevo pues el padre fray Luis de Quirós, cuando Van der Does atacó la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, relata lo siguiente (Breve sumario de los milagros que el Santo Crucifijo de San Miguel de las Victorias de la Ciudad de La Laguna de la isla de Tenerife ha obrado hasta el año 1590 y de los primeros predicadores de la fe en las islas Canarias. Impreso en Zaragoza por Juan de Lanaja en 1612, lib. 2º, cap. 16):
      "En 1598 a 99, los holandeses, que se habían apoderado de la isla de Canaria, intentaron saquear la de Tenerife. Ante el peligro se dispuso que este velo, con el que se cubría de ordinario la Imagen del Ssmo. Cristo de la Laguna, sirviese de estandarte al Ejército de defensa que se apostó en Sta. Cruz.
      Esta bendita bandera dio grandes ánimos y bríos a los cristianos, quienes decían que con ella, y con la fortaleza que les inspiraba la Imagen del Ssmo. Cristo, llevada solemnemente a la Cuesta, no temerían a toda la Holanda luterana.
      Un fuerte temporal desbarató la formidable armada del enemigo; todo lo que contribuyó a fomentar la devoción y amor a la milagrosa Imagen".
      Desde que sonó la alarma "concurrió nuestra gente pidiendo a su divina Magestad se sirviera darnos buenos sucesos contra la harmada ynglesa que está infestando esta ysla", y el día 7 de mayo el Cabildo acordó que se iluminara la imagen con
      "seis achuelas de a libra cada una por tiempo de nueve días".
      Dos semanas después, el 15 de mayo, en la reunión del Cabildo todavía se expresaba el temor de que "los ingleses volverán a Santa Cruz". Poco a poco los tinerfeños se formaron la idea de que habían huido y que habían triunfado (Cioranescu,
      T-II, p. 278), a la vez que consideraban que los buenos augurios eran fruto de la intercesión del Santo Cristo de La Laguna, prueba de ello es que en el Cabildo del día 15 de mayo ya se nombra a Paso Alto como fortín del Santo Cristo.
      Por otra parte, C. H. Firth, cronista inglés, decía: "Nosotros no hemos recibido ningún beneficio, pero estamos pagados al pensar que nunca tuvo el enemigo perdida mayor. Fue obra del Señor. ¡El sea loado!" (Rumeu, T-III, p. 194).
      Balance
      Blake confesó que sus pérdidas ascendían a 50 muertos y 120 heridos, sin embargo los historiadores canarios hablan de 500 bajas; además, Blake estableció una lista de nueve navíos que necesitaban arreglo, recomposición, o retiro a consecuencia de los daños que habían sufrido. (Cioranescu, p. 277). De los habitantes de Tenerife sólo murieron 5 y entre ellos el fray Francisco Monsalve, religioso de San Agustín, aunque hubo muchos heridos. La destrucción de la escuadra de Nueva
      España no supuso un grave contratiempo (Rumeu, T-III, p. 192), las bajas fueron muchas, aunque no se contabilizaron.
      Gran desengaño fue para el enemigo no apoderarse de la plata que la flota española traía de América, pero ésta se había desembarcado y estaba a buen recaudo.
      Los dos bandos se atribuyeron la victoria. Rumeu dice que ninguno de los objetivos primordiales de Blake se lograron (T-III, p. 192). Cioranescu enjuicia en tono irónico los resultados del episodio y concluye que hubo empate. Viera argumentaba que no hubo victoria inglesa ya que los galeones no fueron incendiados por el enemigo, sino por los mismos españoles. Blake sólo consiguió que los galeones no llegaran a España; sin embargo, sí llegó la plata: Por contra, Diego de Egues consiguió salvar la plata, pero no los galeones. El balance final debió ser contabilizar las víctimas y eso fue positivo para Santa Cruz, que obtuvo su primera cabeza de león.
      http://www.eldia.es/2007-04-29/cultura/cultura2.htm
      ******************************************************
      http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=3&txt_id_desc_ud=361772&fromagenda=N
      Titulo Nombre atribuido:CARTAS DEL VIRREY MARQUES DE CADEREYTA
      Fecha Creación:1640-07-18 (México)
      Alcance y Contenido:El Virrey Marqués de Cadereyta a S.M., enemigos en el seno mexicano y costas de La Habana. Sosiego en el encuentro de Nueva Vizcaya con la A. de Galicia. Despacho de Filipinas. Despacho de la flota del General Centeno. Renta para armada de Barlovento. Obras públicas. Salud del reino. Estado en que entrega el reino. Demasías en oidores. Estado del patronato. 7 fs. Anejos:
      1.- Papel del comisario de la cruzada sobre los 150.000 pesos que el tesorero de ella había de dar al tiempo del despacho de la flota o galeones. México, 21-VII-1640. 4 fs. 2.- Cartas habidas entre el Virrey, el General Roque Centeno y oficiales reales de Veracruz, sobre el despacho de la flota del cargo de dicho general. 21.07.1640. Veracruz, 1-VIII-1640. 4 fs. 3.- El tesorero de Veracruz, José de Vides, al Virrey, carta y dos testimonios sobre el estado de la flota del General Roque Centeno y Ordóñez. Veracruz, 31-VII-1640. 4 fs. 4.- Relación del dinero que había en las cajas reales de Veracruz para despachar a S.M. en la flota del General Roque Centeno. Veracruz, 18-VII-1640. 2 fs. 5.- Resolución y auto de la junta que se mandó hacer por el Virrey Marqués de Cadereyta para determinar sobre si la flota del cargo del General Roque Centeno había de salir del puerto de San Juan de Ulúa, ante la nueva de enemigos. México, 1-VIII-1640. 2 fs
      *************************************************************
      Titulo Nombre atribuido:Libranza a José y Diego Centeno y Ordóñez
      Fecha Creación:1662-10-10 (Madrid)
      Alcance y Contenido:Real Cédula a los oficiales reales de Panamá, para que paguen a José Centeno y Ordóñez, provisto capitán general de la flota de Nueva España de 1663, y a su hermano Diego Centeno y Ordóñez, treinta y cinco mil pesos más
      sus intereses, con que han servido por vía de empréstito.
      Titulo Nombre atribuido:Libranza a José Centeno y Ordóñez
      Fecha Creación:1658-12-24 (Madrid)
      Alcance y Contenido:Real Cédula a los oficiales reales de Panamá, para que paguen a José Centeno y Ordóñez veinticuatro mil pesos mas los intereses, que ha de haber por un préstamo hecho a la corona.
      Titulo Nombre atribuido:Libranza al almirante José Centeno Ordóñez
      Fecha Creación:1660-05-22 (Madrid)
      Alcance y Contenido:Real Cédula a los oficiales reales de Panamá para que paguen a José Centeno Ordóñez, almirante de la Armada de la Guarda de la Carrera de Indias, veinte mil pesos que ha prestado para el avío de dicha armada, más sus intereses.
      Titulo Nombre atribuido:Pago al almirante José Centeno Ordóñez
      Fecha Creación:1662-06-21 (Madrid)
      Alcance y Contenido:Real Cédula a los oficiales reales de Panamá, aprobándoles haber pagado al almirante José Centeno Ordóñez, los veinticuatro mil pesos que este había prestado el año de 1658.
      ********************************************************
      Titulo Nombre atribuido:Ordóñez y Centeno, José
      Fecha Formación:1660
      Alcance y Contenido:Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Santiago de José Ordóñez y Centeno, natural de Lisboa, Almirante


Este sitio está desarrollado por The Next Generation of Genealogy Sitebuilding ©, v. 11.1, escrito por Darrin Lythgoe 2001-2017.

Histats.com © 2005-2014 Privacy Policy - Terms Of Use -